mardi 1 août 2017

De la niña y su cuerpo


Invitación a leer:

Claudia Salazár Jiménez  publicó su primera novela,  "La Sangre de la Aurora", en el año 2013.  La novela recibió el prestigioso  Premio Las Américas 2014 a la mejor obra de ficción.

Publico aquí, con autorización de la autora,  un fragmento de la novela relacionado con dos temas que nos interesan: la relación entre la niña y su cuerpo y  el impacto de la educación (o de la anti-educación) en dicha relación. 

"Quería verlo. Tanto nos repetían las monjas del colegio, no se mira, chicas, no se toca. Yo ya no aguantaba más la curiosidad, así que, rompiendo mi propia vergüenza, me eché sobre la cama después de bañarme. ¿Qué edad tendría? Doce años, quizá. Estaba completamente desnuda. La suavidad del edredón me acogió. Tuve la tentación de tocarme, de sentir la corriente, pero esta vez quería verlo antes. Tenía a mi lado el espejo, uno grande, como de portada de un álbum fotográfico, como si fuera un portarretrato. Separé mis piernas y puse el espejo entre ellas. Tomé aire. Por fin lo vería. ¿Lo vería? Mejor no. ¿Acaso no bastaba con sentirlo y saber que está ahí y que puede dar placer aunque lo mejor para ganarse el cielo era evitarlo? No. Hay que verlo. Quería verlo. ¡Ay, qué vergüenza! Lo había tenido doce años y hasta ese momento no sabía cómo era. Me incorporé sobre mis codos. Me asomé. Algunos pelos. A separarlos. Sostuve el espejo con la mano izquierda  y con la derecha mis dedos separaron esa cortina capilar. Ahí estaba. Lo miré. Achiné mis ojos para ver mejor. Ahí estaba. Esa pequeña capucha debía ser el lugar al que los dedos iban directamente para resbalarse y producir la corriente. Mis dedos índice y medio hicieron una V invertida para exponerlo. Parecía una haba partida por la mitad. "Grupo dicotiledón". Esos deben ser los labios. Todo entre rojo, púrpura y rosado. Observé la entrada. ¿Por ahí pasa la cabeza de un bebé? Qué horror. Agrandé un poco más la V para mirarlo con más detalles. "A ver. No trascienda hacia fuera y piense en son de no ser escuchado, y crome y no sea visto". Los pelos naciendo en los bordes. Horrible. Me pareció una cosa tan fea... " (La Sangre de la Aurora, páginas 52, 53).